Saturday, June 27, 2009

El parque de los juegos

El Blog estaba escrito por un tal Ricardo. No tenía datos, ni links, ni correo electrónico. Sólo su nombre y una novela, por entregas, que la protagonizaban un tal Matías Leiva y una Mariana Torres. Una historia estúpida, ambientada a fines del siglo XIX, en Francia. Algo así como una novela de Balzac, llena de descripciones del París de entonces, y la historia de un amor imposible de unos latinoamericanos, hijos de la aristocracia, que habían arrancado hacia la capital francesa. La historia de ellos dos yendo a teatros, leyendo juntos, caminando al borde del Sena. Un cliché eterno que sólo se quebraba cuando aparecían unos extraterrestres y los abducían. Aquí la novela abandonaba toda la siutiquería, para convertirse en un relato violento y cibernético, en el que los protagonistas eran torturados por estos extraterrestres y luego crucificados, pero antes de morir volvían a ser abducidos y terminaban viviendo en el planeta Midor, en una lejana galaxia. Un planeta que les pertenecía sólo a ellos.

Thursday, June 04, 2009

John Cheever

He olvidado cómo se escribe un cuento.
Así empezaba, si mi memoria no falla, el cuento de un amigo que tenía 18 años. Era raro pensar que a los 18 años ya se le había olvidado cómo se escribe un cuento. Ahora también es raro pensarlo. Digo, ahora, cuando yo creo que también olvidé cómo se escribe un cuento. O probablemente nunca lo supe.
Sé que cuando comencé a escribir, siempre quise que fueran novelas. Terminé escribiendo cuentos porque necesitaba ver algo concreto a corto plazo. Pero siempre estuvo en mi mente lo de las novelas. Incluso pensaba que eran superior al cuento, que una novela te podía cambiar la vida y un cuento no. Todo esto hasta que leí La geometría del amor y las cosas cambiaron. Me dieron ganas de ser cuentista; de hecho, escribí un par de cuentos, pero finalmente la idea de la novela ganó.
Ya no pienso que uno sea superior al otro. A veces creo que escribir un cuento es más difícil que escribir una novela. Pero sólo eso. Hace tiempo que no escribo cuentos, aunque espero volver a hacerlo. Aunque quiero volver al tema de Cheever. De sus cuentos. De su Diarios.

Hay algo en sus relatos que me parece superior. Superior a los de Carver y a los de Hemingway. Es molestoso hacer comparaciones, pero a ratos es inevitable.
Tengo amigos que prefieren a los 2 que acabo de citar. Yo me quedo con Cheever. Hay algo luminoso en sus relatos, hay un giro en su escritura que me parece importante. No opta por el minimalismo puro, no opta por las frases breves y secas. Hay algo poético en su escritura que me hace admirarlo más. Hay imágenes que entre los cuentistas gringos sólo él ha retratado. Son imágenes que a veces tienen que ver con el surrealismo más que con otra cosa. Sus enumeraciones tienen eso. Y en sus Diarios se logra ver con mayor fuerza. Creo que fue Updike el que dijo que eran un gran poema, que no eran diarios, sino que un gran poema escrito en prosa.
Me quedo con eso, con sus cuentos, con el final de Falconer, que si hubiese sido un cuento largo habría estado al nivel de lo mejor de Cheever. Pero es importante el gesto. Esa necesidad Cheeveriana de escribir una novela. Ahí hay algo que meparece importante: a pesar de saber que era un gran cuentista, nunca se cansó de buscar esa novela que tanto quiso escribir. Es cierto, a veces es bueno aceptar las propias limitaciones y estar conciente de las cualidades, pero me parece mediocre no intentarlo. Ahí está el gesto y el riesgo, si quieren verlo así.

Escribir cosas imposibles, pero honestas. ¡Qué horrible palabra!, pero no sé cuál podría decir mejor lo que quiero decir.
Todo esto para contar que me gustaría escribir un cuento, pero que no lo hago hace meses.
Mentira: todo esto para transcribir 2 pasajes de los Diarios que me parecen notables.
Acá van:
"No disimular nada ni ocultar nada, escribir sobre las cosas más cercanas a nuestro dolor, a nuestra felicidad; escribir sobre mi torpeza sexual, el sufrimiento de Tántalo, la magnitud de mi desaliento creo entreverlo en sueños, mi desesperación. Escribir sobre los necios, sufrimiento de la angustia, la renovación de nuestras fuerzas cuando aquellos pasan; escribir sobre la penosa búsqueda del yo, amenazado por un extraño en correos, un rostro apenas entrevisto en la ventanilla de un tren; escribi sobre los continentes y las poblaciones de nuestros sueños. Sobre el amor y la muerte, el bien y el mal, el fin del mundo".

"Ayer me soltaron de la clínica de rehabilitación para alcohólicos. Pasar de la borrachera total a la sobriedad total es un cambio violento y desgarrador. Este momento, esta hora, es la suma del pasado no inmutable y la necesidad del futuro. No sé dónde empezó; tal vez pueda revivir este año dieciocho veces sin dominarlo. Diría que comenzó con la pantomima del otro lado del río y sigue esta mañana con un saludo seco, un vaso de zumo de naranja y un poco de café frío. En la casa, que contienen a dos personas, reina el silencio. Parece que mi salvación se encuentra sobre todo en la risa. En la risa y el trabajo. El alcohol cumplía una función incalculable. Creo que he perdido algunos originales. Aseguro que sólo me preocupa la posibilidad de que caigan en manos ajenas. No puedo asimilar la verguenza de haber perdido las amarras a causa del alcohol. Esta mañana me parece que he perdido diez kilos y veinticinco años. Una cosa es la vieja pereza que justificaba con la edad. Si quieres quitaré los postigos, pero mañana. Como. Tomo diecisiete tazas de café negro. Ya que digo que esto es un medio de comunicación, debo demostrarlo. ¿Qué tengo? El escudo, el alcohol; pero al cabo de un siglo, negro como el basalto en bruto, el ónice, la antracita. La representación de libertad y la justicia. La noche de los gatos. La visita, todavía incomprensible. Pienso en el O'Hara cuarentón que dejó esa mierda y pudo segur trabajando. Ha sido prácticamente el único.
He sufrido un cambio violento, pero nada más parece haber cambiado. En busca del beso de buenas noches, la única piel que encuentro es la de un codo. Los perros no despiertan antes del amanecer, y cuando pregunto qué puedo hacer, recibo una respuesta destemplada. Últimamente no disfruta cuando se acuesta conmigo. Soy el rey de la montaña, pero parece que nadie lo sabe. Puedes escribir sobre la partida de los invitados.
Día núm. 2. Todavía estoy muy nervioso, pero me parece que no tomaré Valium. Trataré de escribir sobre la libertad. Hay tres ocasiones de peligro. Una es la euforia de trabajar a tope; otra es la euforia del alcohol, cuando creo caminar entre las estrellas; y otra la euforia de la sobriedad total, cuando creo dominar el tiempo. El puente del lenguaje, metáforas, anécdotas e imaginación que construyo todas las mañanas para cruzar las incongruencias de mi vida parece, en verdad, muy frágil".

Tuesday, April 28, 2009

Idea Vilariño

Se murió Idea.
"Poemas de amor" es un libro de aquellos.
Escribí hace tiempo en el blog.

Se murió Idea.

Sunday, April 26, 2009

60watts.net

Ahora sí.
Después de meses de espera, el proyecto está listo:

REVISTA 60 WATTS.

Libros, música, películas, crónicas, traducciones, creación, entrevistas.

En este número textos sobre: Torres Leiva, Baradit, Radiohead, Levrero, Junot Díaz, Gondry, Diego Peralta y otros.

REVISTA 60 WATTS.

Buen viaje y que las ampolletas de 60watts iluminen su lectura.

Thursday, April 23, 2009

60 watts

EN UNAS HORAS... 60 WATTS: LIBROS/PELÍCULAS/MÚSICA/
CREACIONES/TRADUCCIONES/

Thursday, April 09, 2009

Barrio Miseria 221


UNO. No estoy muy seguro del recuerdo, pero creo era así: Una escena de violencia en una ciudad latinoamericana. Un hombre escondido en un hotel porque había un Golpe de Estado, o un motín o algo así. Mi memoria es fallida, pero la escena está ahí: el hombre en ese hotel esperando que las cosas se calmen para poder arrancar. Las balas, la muerte y el hombre encerrado en ese hotel de una ciudad latinoamericana que no recuerdo cuál es.
La escena es de Los pasos perdidos, de Alejo Carpentier, y se me vino a la mente después de leer Barrio Miseria 221, el cuento largo (o novela breve) de Daniel Hidalgo (1983), publicada por Animita Cartonera hace un par de años.


DOS. No conozco Valparaíso. Alguna vez pasé por los cerros, pero nunca estuve ahí por más de unos minutos. El asunto es que en mi cabeza la idea de Valparaíso está encerrada en el cliché: una ciudad maravillosa, inolvidable. Un puerto de aquellos, con sus cerros y toda su historia. Un patrimonio de la humanidad y esas cosas. Los lugares comunes que se contraponen con otros: reportajes de Chilevisión y Mega, en los que se muestra al puerto como un antro de la perdición y otras cosas.
Barrio Miseria 221 está ubicado en Valparaíso. La historia ocurre en el puerto y muestra una cara de esta ciudad que se aleja de esos clichés antes mencionados. Acá hay violencia, hay tristeza y hay belleza, pero todo entendido como una ciudad Latinoamericana que por más de evitarlo, termina por asumirse: la ciudad de Los pasos perdidos podría ser Valparaíso.


TRES. La ciudad Latinoamericana y la violencia son, para muchos, dos cosas que cuesta separar. Por supuesto que exagero, sin embargo no deja de ser interesante pensar en la novela de Alejo Carpentier, en la que el protagonista termina yéndose a la selva y alejándose de esa barbarie llamada ciudad.
Tiempo después los personajes ya no podrán irse. Tendrán que convivir con la violencia. Se hará una costumbre. En Sao Paulo, en Lima, en Buenos Aires, en Medellín. En los países Centroamericanos, en el D.F.. Sí, sobre todo en México. Y también en Chile.
La violencia como un lugar común. Como la normalidad.


CUATRO. La historia de Barrio Miseria 221: Un grupo de amigos, punks, que sobreviven en Valparaíso. Una pareja, unos amigos, una traición. Suena The Clash. El microtráfico. Una banda de pendejos llamada Las Ratas: pendejos perdidos en los cerros, que deambulan buscando quién les venda marihuana. O lo que sea. Y estos amigos que comienzan a morir. Aparecen muertos en Valparaíso. Nadie sabe nada. Sólo los cuerpos con muchas heridas. La tristeza del abandono. En el fondo es eso: personajes abandonados a su suerte. No hay familia, no hay pasado, y si lo hay es algo que ya olvidaron.


CINCO. Por supuesto que el tema de la violencia no es lo principal de Barrio Miseria 221. También está la amistad que recorre el texto, el grupo de amigos que se acompañan en este Valparaíso que parece un lugar maldito. Ellos viven en esa otra cara, en la que no tiene que ver con el patrimonio de la humanidad ni nada de esos clichés. Los amigos se acompañan, discuten, se traicionan, pero por sobre todo están ahí hasta el final. Los que no llegan es porque murieron. Pero están ahí. Y comparten un imaginario pop que le da una atmósfera especial al texto. Acá no todo es miseria, violencia y drogas. Hay una cultura que se comparte, y en ese sentido el uso de la cita pop funciona porque justamente le agrega ese plus: en medio de la barbarie y la desolación, hay momentos que generan el equilibrio en la historia.

SEIS. Sin embargo lo que recorre el texto es la violencia de la que he hablado, una violencia que puede ser explícita (como ocurre con las muertes y con el final), como también implícita (como se va delineando a lo largo de toda la historia, en la que se hace latente en los movimientos de estos amigos) una violencia que está en sordina, a punto de estallar. Quizá por eso el protagonista, que es decepcionado por su novia y sus amigos, de todas formas sobrevive: la violencia está ahí, a la vuelta de la esquina, y hay que estar atento.


SIETE. Al final del texto hay una opción por redimirse, por abandonar todo lo que empezó a generar las muertes. No es una opción moral ni mucho menos. Sólo es la decepción y el cansancio. Pero la violencia está ahí, es como si no existiera escapatoria. Están jodidos. Para siempre. Es lo que sucede en novelas como La virgen de los sicarios, aunque Vallejo apela a una violencia más descarnada. A pesar de esto la relación existe: Medellín es como Valparaíso, aunque ahí no hay caras bonitas ni patrimonios de la humanidad. Sin embargo el diálogo se haría más explícito con las novelas del gran Horacio Castellanos Moya: aunque acá no hay ciudad latinoamericana, sino que hay un país: El Salvador. Es el odio llevado al paroxismo en El asco, y la violencia silenciosa que se teje en Insensatez, la novela en la que un hombre debe corregir el informe de tortura contra los indígenas de un pueblo centroamericano, y que finalmente termina bordeando la locura por la imposibilidad del trabajo: es la violencia que no se muestra, pero que está latente en la historia. Como en Barrio Miseria 221, aunque finalmente en el libro de Hidalgo no hay salida: ni la locura puede contra la violencia.



Posdata: Agradecimientos a Sebastián, por prestarme el libro. O en realidad por permitir que lo sacara sin su permiso. O algo así.

Thursday, March 19, 2009

Miss Misery



Banda sonora de estas últimas semanas. Sólo eso. Debió haber sido especial haber conocido a Elliott Smith a partir de esta presentación. En fin. Acá van las dos estrofas que se salta durante la ceremonia. La última me parece especialmente brillante. Eso.

A man in the park

Read the lines in my hand

Told me I'm strong

Hardly ever wrong I said man you mean

You had plans for both of us

That involved a trip out of town

To a place I've seen in a magazine

That you left lying around

I dont have you with me but

I keep a good attitude

Do you miss me, miss misery

Like you say you do?